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Ford Focus ST

No todos los días, ni todas las semanas, se le presenta a uno la oportunidad de poder disfrutar de un vehículo de aspiraciones deportivas durante un fin de semana completo. Afortunadamente no tenía planes serios (ni fuera de Madrid) y acepté la oferta, que por otro lado tampoco podía rechazar. Tendría durante poco más de tres días un Ford Focus ST al que poner a prueba.

La unidad, con matrícula alemana, es una de las que pudo conducir la prensa durante su presentación internacional, hace apenas unas semanas. Entonces fue nuestro compañero Manuel el que se desplazó hasta Niza (parte 1 y parte 2) para ponerse por primera vez al volante de la versión más potente del nuevo Ford Focus.

Mientras escribo estas líneas el Focus ST de las imágenes está subido a un camión camino de Colonia. Había prisa para devolverlo a Alemania y esa es la razón por la que sólo hemos podido probarlo el fin de semana. No obstante, hemos obtenido interesantes conclusiones. De momento, veamos qué es lo que ofrece tanto por fuera como por dentro.

Ford Focus ST

Un cambio muy favorecedor

He de reconocer que cuando ví por primera vez la nueva generación del Ford Focus no causó en mí una impresión positiva. Es más, me resultó bastante poco agraciado. Feo, por qué no decirlo. Poco a poco me he ido acostumbrando a verlo y ya no me resulta tan poco atractivo.

La versión ST es la que más me ha ayudado a ver al Focus con buenos ojos. Con estos cuatro detallitos sí me gusta. Ahora sí. Tiene un toque deportivo que resulta muy atractivo y, además, el color Azul Spirit hace que llame la atención allí por donde pasa, siendo el centro de las miradas. Eso sí, la matrícula alemana y el hecho de ser novedad, también tienen parte de culpa en que al pobre no dejaran de mirarlo.

El frontal es quizá, a priori, lo que menos me gustaba del modelo. En el caso del ST, la parrilla de color negro brillante en patrón de nido de abeja es completa, y no está partida como en el resto de la gama. Esto, para mí, es un punto a favor que le hace ganar muchos puntos en cuanto a apariencia.

Ford Focus ST

Los faros delanteros aportan un toque que hace al Focus tener “cara de anfibio”, algo que no me convence, la verdad. Lo que sí me gusta es la línea de LED a modo de ceja (en la parte superior del interior del faro) que hace las veces de luz de marcha diurna. El paragolpes también es específico de la versión y cuenta con unos listones de color negro en la parte inferior que lo diferencian del resto de versiones posicionadas por debajo.

La zaga es sin duda lo más atractivo del conjunto. Destaca, principalmente, la doble salida de escape central (que en realidad es una sola y trapezoidal, pero da esa impresión) que es efectivamente una salida y no un embellecedor como en otros modelos. Me viene a la mente ahora mismo el Seat Ibiza Cupra, cuya salida trapezoidal central es un mero adorno dentro de la cual vemos los dos tubitos del escape.

Además de la salida de escape, que es lo más llamativo, también aporta deportividad el alerón de techo, cuya finalidad, según la marca, no es sólo estética sino también aerodinámica, y el paragolpes trasero que es también exclusivo para esta versión deportiva. El diseño queda rematado por las taloneras específicas y por unas llantas de 18 pulgadas que, aunque atractivas, no son ninguna novedad. Un nuevo diseño de llanta no vendría mal…

Ford Focus ST

Por fuera ya hemos visto que se parece mucho a un Ford Focus (curioso, ¿verdad?) pero tiene unos cuantos retoques estéticos que aportan esa deportividad extra que necesita una versión como esta. Ah, bueno, se me olvidaban los distintivos ST. Sí, los lleva, delante y detrás (bien grandes además).

Interior algo más deportivo

Quizá te preguntas qué es lo que hace a un interior ser más deportivo que otro. Es una buena pregunta. Yo lo he titulado así solamente por los asientos, que desde luego están pensados para una sola cosa: ir rápido y afrontar curvas con el cuchillo entre los dientes.

El habitáculo del Ford Focus ST es casi clavado al de un Focus normal, aunque tiene esos detalles que necesita tener para justificar el precio y también para aportar el toque de deportividad del que una versión como esta debe gozar. ¿Qué tiene de diferente?

Ford Focus ST

Pues, lo primero, los asientos. Están firmados por Recaro, tapizados en tela y cuero, y son de tipo semibáquet, de los que te abrazan como una madre, pero no con tanto cariño. A mí me han resultado especialmente buenos en su labor, que es sujetar a los que van sentados en ellos, pero quizá es verdad que pueden resultar algo incómodos para un uso diario (no para mí, pero sí para muchos mortales) ya que sus grandes orejas dificultan ligeramente el acceso.

Yo, que no me considero una persona corpulenta pero no tengo una espalda pequeña, he ido cómodo en los asientos, pero reconozco que oprimen más de la cuenta para un uso habitual. Están muy bien para ir rápido pero para afrontar un viaje o un trayecto urbano en un día caluroso, no son la mejor opción, ni tampoco si somos muy grandes. De cualquier manera, oye, estamos hablando de una versión deportiva. ¡Mejor así!

Una vez acomodados en el asiento del conductor (los ajustes son manuales), queda ante nosotros el volante, de corte más deportivo que el del resto de la gama, de menor diámetro, de tacto esponjoso, forrado en cuero perforado y con un distintivo ST en forma de chapita de aluminio en la parte inferior del mismo, que por cierto no está achatado como es ya casi costumbre en muchas versiones deportivas.

Ford Focus ST

El cuadro de instrumentos es analógico, con su cuentarrevoluciones y su velocímetro, como debe ser. Además, la información que se ofrece al conductor es muy amplia y se agradece especialmente que se hayan acordado de poner en el salpicadero tres relojitos mágicos que indican la presión del turbo, la del aceite y la temperatura de éste. ¡Hasta los utilitarios deberían tener esta información! Como me decía en Twitter algún compañero, es triste que algunos no traigan ni cuentavueltas.

Volviendo al interior del ST hay que hablar de su voluminosa consola. Personalmente no me gusta que sea tan grande, aunque el que más lo sufre es el copiloto, que aunque tiene espacio de sobra para la cabeza y las piernas, puede que eche en falta algo de espacio a lo ancho, ya que la consola, junto al túnel central, le roba algo de hueco.

Al alcance del conductor queda un compartimento para guardar las gafas de sol, en la zona del techo cercana al retrovisor interior, del que hice uso, y por eso las mías están ahora camino de Alemania, igual que el coche. Qué memoria la mía. Al menos no he dejado dentro del equipo de sonido el disco de los grandes éxitos del verano del noventa y seis (es broma, eh, no escucho esas cosas, pero las gafas sí me las he dejado).

Ford Focus ST

Uno de los puntos fuertes de este Focus ST es su habitabilidad. Las plazas traseras son muy generosas, especialmente las dos laterales, ya que la del centro es más estrecha y además no cuenta con reposacabezas (ni se convierte en reposabrazos). La banqueta tiene mucho fondo y, de nuevo, el espacio para rodillas y cabeza es más que suficiente incluso si somos más altos que la media.

El único problema de las plazas traseras es que, a diferencia de las delanteras, no cuentan con sujeciones laterales que nos mantengan en el sitio cuando al conductor le apetezca hundir el pie en el acelerador y zarandearnos de un lado a otro en una zona de curvas. No obstante, se ofrece también una banqueta trasera Recaro que está más enfocada a sujetar bien a al menos dos de los ocupantes.

Sorprende también gratamente (no había probado el nuevo Focus, por eso me sorprende) la capacidad del maletero. Según ficha son 363 litros de capacidad pero a simple vista parece algo mayor, quizá por lo aprovechable que resulta. Con los asientos traseros abatidos el volumen de carga aumenta hasta los 1.148 litros.

Ford Focus ST

Como es costumbre ya, mañana os serviremos el plato principal: cuatro cilindros con guarnición de turbo en su cama de aluminio, todo ello regado con refinada salsa de gasolina. ¡No te lo pierdas!

Continuará...

En Motorpasión | Ford Focus ST, prueba (conducción y dinámica, equipamiento, versiones y seguridad, valoración y ficha técnica)

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