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Seis operaciones de mantenimiento que podrías hacer sin visitar al mecánico

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Sabemos que lo fácil siempre es llevar el coche a un taller y olvidarnos de todo, menos de pagar. Especialmente en esos talleres rápidos que están tan de moda ahora, dejas el coche con cita previa un fin de semana y te vas a ver unas tiendas, reciben un mensaje en el teléfono y vas a recogerlo.

Pero hay muchas ocasiones en las que recurrimos a los talleres para que hagan caja con operaciones que podríamos hacer nosotros mismos. En veces que no es cuestión de no saber o no tener la habilidad, porque en la mayoría de los casos basta con fijarse en dónde va cada cosa y cada tornillo para ponerlo todo igual a la hora de montarlo después de identificar el problema.

La cruda realidad es que para algunas operaciones básicas y sencillas ni necesitas herramienta especial por lo general, ni necesitas un elevador, ni te vas a llenar de porquería (o no necesariamente), ni vas a romper nada... Aunque no hayas oído hablar de eso que falla, siempre hay fuentes a las que consultar, y mientras no hagamos el burro en el peor de los casos podremos montar las cosas como estaban.

Así que ahora que os hemos tranquilizado, si aún tenéis ganas de poneros manos la obra, disponéis de la herramienta mínima (yo llevo años con un maletín de 90 piezas y la mayoría nunca se han usado) y habéis localizado ya vuestros recambios originales podéis seguir leyendo a ver si os animáis.

¿Has pinchado? ¡No esperes a la grúa!

Reparacion

Para empezar por lo básico conviene recordar que cambiar una rueda es algo que deberían habernos enseñado a todos en la autoescuela pero que parece que se olvida con el tiempo. Justamente la semana pasada estando parado en el centro de Madrid vi que en una de las avenidas principales de la capital un conductor pinchaba, se daba cuenta y orillaba su vehículo en un lateral.

Se bajó del coche y se acercó al maletero y ví que sacaba el gato y la herramienta, todo en su funda. Sin ponerse el chaleco ni colocar el triángulo de señalización dejaba la herramienta y el gato en el suelo y sin sacarlo de su funda se quedó unos segundos mirando la rueda. Volvió a coger la herramienta y el gato (aún en su pulcra funda), los metió de nuevo en el maletero, cerró, se subió al coche y, ahora sí, puso los warning y llamó a la grúa.

Si le echas un poco de ganas los pasos a seguir son realmente pocos:

  • 1. Pon el freno de mano, y si es posible calza las ruedas para que no se pueda mover.
  • 2. Afloja los cuatro (o cinco) tornillos con la rueda en el suelo. Habrá que hacer fuerza especialmente si la rueda ha sido cambiada con pistola de impacto, así que si no tenéis una llave con mango extensible tendremos que utilizar las piernas. Pero con cuidado, que nos podemos llevar a casa una buena marca en la pantorrilla (lo digo por experiencia).
  • 3. Usa el gato para elevar la rueda hasta que quede en el aire. Normalmente hay un pequeño rebaje donde encaja la parte superior del gato, así en caso de que se mueva no se puede escapar.
  • 4. Saca los tornillos, quita la rueda y ponla tumbada a continuación del gato. En caso de que falle el gato el coche apoyará en la rueda y no contra el suelo, así no rompemos nada y, aún con espacio, podremos volver a colocar el gato.
  • 5. Coge la rueda de repuesto y llévala hasta su sitio haciendo coincidir los agujeros de la llanta con las roscas donde agarran los tornillos.
  • 6. Apunta los tornillos sin apretarlos demasiado, asegúrate de que la rueda está bien colocada en su sitio y después baja el gato. Con la rueda ya apoyada en el suelo para que no gire apretaremos los tornillos fuerte.

¡Y listo! No ha habido que esperar a la grúa.

Sustitución del filtro de aire

Filtro Aire

El filtro del aire es un recambio que cuesta muy poco dinero, y generalmente es una superficie de papel plegado o de espuma sobre un soporte de goma flexible o de plástico. Su sustitución en muchas ocasiones no requiere ni del uso de herramienta, porque suelen estar metidos en unas cajas cuyas tapas se cierran con unas "hebillas" que se sueltan con la mano. Si ese es el caso de tu coche ábrelo, saca el filtro viejo, pones el nuevo y ya hemos terminado.

El caso más complicado que me he encontrado para cambiar un filtro de aire resultó ser uno que no me esperaba. Aunque la caja se veía desde la parte superior del vano motor resultó que la tapa estaba por debajo, cerrado con cuatro tornillos de estrella y sacando el filtro de forma tubular por abajo del coche. Tampoco es un gran quebradero de cabeza.

El coste de un filtro de aire de serie ronda entre los 8 y los 30 euros. Si queréis un filtro de alto rendimiento eso ya es cuestión de ver cuánto os queréis gastar.

Cambio de aceite y su correspondiente filtro

Filtro Aceite

Aquí con los fluidos ya nos metemos en temas peliagudos. Pero más por lo guarros que nos podemos poner si no tenemos un mínimo de cuidado. Lo primero de todo es hacerse con unos buenos cartones, primero para tumbarnos nosotros sobre el suelo si somos recatados y segundo para que en caso de vertidos de aceite no nos pongamos perdidos. También nos tendremos que hacer con una buena garrafa de unos cinco litros y un embudo para recoger el aceite usado, o recortar uno de los laterales de la garrafa a modo de bandeja recoge-líquidos.

Los tapones de vaciado suelen situarse en la zona inferior trasera del cárter y generalmente vienen indicados en los libros de usuario, pero os doy una pista: suele ser el tornillo más gordo con cabeza hexagonal. Al aflojarlo y apretarlo hay que tener cuidado, suelen ser tornillos un poco endebles y conviene tratarlos con mimo para que no se deformen. Al sacarlos no perdáis de vista la arandela de cobre, aunque cuesta muy poco dinero y es mejor cambiarla para evitar fugas.

Dejamos que escurra bien todo el aceite, lo guardamos en un recipiente bien cerrado y al punto limpio.

El filtro de aceite con un poco de fuerza bruta se desenrosca, sino una llave de filtros la tienes en cualquier tienda y te saca del apuro. Para colocar el nuevo nos mojamos un poco el dedo en aceite usado e impregnamos la goma del filtro nuevo. Os recuerdo por último que conviene hacer el cambio de aceite con el motor un poco caliente para que fluya mejor y sin olvidarse de poner el aceite indicado por el fabricante.

En los cambios de aceite suele haber bastante polémica en los talleres por aquello de que tu pagas garrafas enteras y se quedan con lo que sobra, pero si lo haces tú te lo quedas para cuando haya que rellenar. Un coche normal suele llevar menos de 5 litros así que con una sola garrafa habrá de sobra. Un aceite bueno de primera marca suele estar entre los 25 y los 35 euros buscando un poco, y el filtro 5 o 10 euros como mucho.

Y colorín colorado este mantenimiento ha terminado.

Reemplazamiento de bombillas fundidas

Bombilla

Vale, con este punto alguna que otra vez he perdido los nervios. Y es que sí, cada día los coches los hacen con más plásticos y más cosas que impiden el acceso de nuestras manos a los faros para sustituir las bombillas. Pero aunque no lo parezca, al final siempre hay una manera de llegar a las lámparas.

Para evitar frustraciones innecesarias lo mejor en caso de que se nos haya fundido una bombilla es comprar el recambio antes de ponernos a la obra. El tipo de bombilla suele venir indicado en los libros del propio coche. Luego ya sólo tenemos que ponernos a hacer contorsionismos con los dedos y una vez saquemos la fundida, sin soltar su soporte, cambiarla por la nueva y ponerlo todo en su lugar de nuevo.

Habitualmente es mucho más sencillo cambiar las bombillas de los pilotos traseros que las de los delanteros, así que si queréis coger práctica ya sabéis por dónde empezar. ¡Ah! y una última cosa: no hay que tocar el cristal de las bombillas nuevas (de las viejas ya nos da igual) porque dejamos nuestra huella grasienta y luego, con el calor generado, es más probable que se funda de nuevo.

El coste de una bombilla normal es casi insignificante (H4, H1, H7... no entramos en temas de led, xenon y demás) así que recomiendo llevar un estuchito con uno o dos recambios de cada una.

Fusibles, esas gominolas de colores misteriosas

Fusibles

¿Alguna vez habéis tenido un fallo eléctrico generalizado? ¿Han dejado de funcionar los elevalunas, o todas las luces de un lado, o la radio y las tomas de corriente? Eso es que hemos tenido una pequeña subida de corriente y estos pequeños dispositivos de colores han entrado en acción para evitar males mayores. El pequeño problema es que ahora hay que sustituir el fusible para que todo vuelva a la normalidad.

La "temible" caja de fusibles puede parecer un galimatías indescifrable pero basta con poner un poco de atención. Cada fusible viene montado en su portafusibles y tiene una función concreta que bien en la tapa de la caja, en el libro, o en algún otro lugar hay un esquema que nos explica para qué vale cada uno.

Armados con una pequeña pinza para fusibles o con unos alicates y pulso firme tendremos que localizar mirando la chuleta el fusible en cuestión. Lo sacamos, comprobamos que está fundido (se verá partido el pequeño filamento de su parte media), cogemos otro igual del mismo amperaje (color) y lo ponemos en su sitio.

Los diferentes colores de los tipos de fusible indican el amperaje máximo que soportan antes de romperse, y conviene que no pongamos uno de mayor o menor amperaje o tendremos problemas. Cada circuito eléctrico tiene unas necesidades de consumo y si dejamos pasar más (o menos) corriente de la indicada podemos estropear algún dispositivo o volver a fundir otro fusible.

Los fusibles sí que casi se compran al peso, así que haceros con unos pocos y los metéis en la caja de las bombillas de recambio.

Actualizando los frenos

Pastillas

Aunque ahora ya casi lo hacen los coches por sí solos necesitan de una parte mecánica. Vamos a terminar con algo más laborioso que complicado: la sustitución del equipo de frenos. Para saber si tenemos que cambiar las pastillas de freno sólo hay que desmontar la rueda y mirar el estado del ferodo, si nos quedan aún unos buenos milímetros lo podemos dejar, pero ya con la idea en la mente de ir a comprar el recambio.

Cuando nos pongamos a cambiarlas la operación suele ser tan sencilla como desmontar la pinza de freno, sacarla de su sitio, abrir los pistones haciendo palanca (para que cuando pongamos las pastillas nuevas haya sitio de sobra), soltar los fiadores y sacar las pastillas. Luego ya ponemos las nuevas, colocamos todo en su sitio y a correr. Para las ruedas traseras normalmente es necesario un útil específico para desmontar el sistema.

Si cuando hacemos esto vemos que el disco de freno tiene reborde en su extremo podemos ponernos a cambiarlo ya que estamos. No nos llevará demasiado tiempo pues suele bastar con soltar los dos tornillos que evitan que el disco se gire sobre el eje en el que va montado y con una maza y un poco de tiento golpear hacia fuera. A veces cuesta un poco pero termina saliendo. Luego ponemos las piezas nuevas, aprovechamos para poner nuevos también los dos tornillos de seguridad y listo.

Un juego completo de pastillas de freno y discos ronda los 300 euros dependiendo del tipo de coche y de la marca de recambios. Hay cosas por debajo de ese precio pero no recomiendo ahorrarse cuatro duros en algo tan importante como los frenos.

Al final es cuestión de voluntad y de ponerse a ello. Si aún queréis saber más cosas que puedes hacer tú mismo la lista es bastante extensa, casi infinita en función de la paciencia que tengas. Podríamos continuar con la sustitución de un tubo de escape en mal estado, cambiar el motor de la ventilación, reemplazar el kit del elevalunas eléctrico, si nos hacemos con unos retenedores de muelles podemos cambiar los amortiguadores... y, aunque hay formas de hacerlo y estaría bien, para cambiar las ruedas necesitas maquinaria.

Fotos | Wikimedia 1 2 3 y 4, Wikipedia 1, Pixabay y 2

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