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¿Sabes cuándo es el mejor momento para cambiar de marcha y que tu coche no sufra?

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Conducir es una tarea compleja que al final terminamos realizando de forma mecánica como si fuéramos autómatas, pero si nos detenemos un momento a pensar en cómo funcionan las cosas o cómo pueden funcionar mejor. Tenemos que plantearnos si los cambios de marcha los hacemos bien o sólo regular. ¿Sabes si tu coche sufre?

Cambiar de velocidad en el momento apropiado es muy importante, no sólo para tratar la mecánica de forma respetuosa, sino también para que tengamos un viaje más placentero y nos ahorremos unos euros en cada repostaje.

Toyota Hilux

Muchos coches modernos ya llevan un testigo que nos muestra una recomendación de cambio de marcha y aunque hay algunos que podemos configurar, la mayoría vienen de fábrica con una configuración demasiado optimista. Si hiciéramos caso siempre a lo que el coche nos dice el panel terminaríamos, por lo general, cambiando de marcha antes de tiempo.

En fases de aceleración cambiar pronto a una marcha larga es lo apropiado, pero sólo cuando las condiciones son las ideales. Para cambiar de marcha en el momento óptimo tenemos que conocer un mínimo el vehículo que conducimos y saber, más o menos, en qué rango de revoluciones entrega el máximo par motor así que vamos con un poco de ciencia.

Ligera introducción a las dinámica de motores

Toyota Gt 86 2

Las prestaciones de un motor las podemos analizar con dos cifras. La primera, la más conocida, y la que mejor labor de márketing hace, es la potencia (caballos de vapor - cv). Mientras que la segunda magnitud, menos conocida, pero tan importante o incluso más que la potencia, es el par motor (kilogramos por metro o Newtons metro - kgm o Nm). Vamos, como el pichichi del colegio que es popular porque mete muchos goles y el chaval callado y tímido que sólo juega de portero y las para todas.

A modo de explicación ultra-rápida, para entender la energía que produce un motor podemos decir que la potencia tiene una relación directa con la velocidad y el par motor lo tiene con el empuje (o con la fuerza). Para entenderlo de una manera muy impactante y gráfica podemos poner el ejemplo de que en caso de chocar con un árbol la potencia sería a cuánta velocidad habría que golpear el árbol para arrancarlo y el par motor lo lejos que desplazarías el árbol tras el impacto.

Ahora bien, en las curvas de rendimiento en banco la potencia habitualmente dibuja una línea ascendente desde el ralentí hasta encontrar el mayor número de caballos al final de la escala de revoluciones (línea roja de la gráfica). Pero el par motor no, este hace un dibujo mucho más plano y sus valores máximos suelen estar en la zona media del tacómetro (línea verde).

Toyota Grafica

De hecho, la potencia máxima expresa un valor en un momento puntual y concreto cuando el motor gira a 3.000 revoluciones, por ejemplo. Desde ahí hacia atrás siempre hay menos potencia de la máxima. Por el contrario, el par motor es un valor mucho más estable y que, aunque también tenga su máximo en un único momento, arroja valores similares durante un abanico de revoluciones más amplio. Ese empuje es el que tenemos que aprovechar.

Hacer cambios de marcha sin estirar las velocidades, subiendo y bajando, buscando con la aguja siempre el rango donde el vehículo entrega su par motor máximo nos ofrecerá muchos beneficios, pero entre todos destacan un viaje mucho más confortable al rodar de forma fluída y una reducción del consumo. Si estiramos las marchas buscando las cifras de potencia máxima iremos más rápido, pero de forma mucho más ineficiente porque desaprovecharemos buena parte de lo que se conoce comúnmente como "elasticidad del motor".

Entonces, ¿cuándo tengo que cambiar de marcha?

Toyota Gt 86 3

Una respuesta simplista sería decir lo típico de “cuando el coche te lo pida”, que en realidad es una contestación muy acertada, pero que encierra mucha tela que cortar dentro de su apariencia de “comentario de cuñado”.

En una primera fase, dentro del proceso de aceleración del vehículo, saldríamos en primera velocidad y aprovecharíamos el par motor para romper el estado de reposo que produce la masa inmóvil del vehículo con sus ocupantes. Una vez en movimiento, aún en primera, el par motor máximo queda atrás rápidamente y, al ser la primera marcha la más corta de todas (mucha fuerza y poca velocidad), por mucho que estiremos sólo conseguiremos dos cosas: mucho consumo y armar escándalo.

El paso a segunda velocidad hay que hacerlo cuanto antes, se recomienda que sea sólo un par de segundos después de haber arrancado. Pero para determinar cuándo es el momento óptimo para engranar la siguiente (no sólo segunda, sino cualquiera) es el punto en el que al embragar la siguiente el motor no se quede demasiado bajo de vueltas, sin fuerza o, como se dice coloquialmente, muerto.

Toyota Rav4

Lo mismo ocurre en el caso de querer mantener una velocidad constante, pongamos de 25 km/h. A esa velocidad podemos circular:

  • En primera, a un rango de revoluciones altísimo forzando al motor a que se comporte de una forma antinatural para él.
  • En tercera, muy bajos de revoluciones y próximos al ralentí. Aunque el motor casi no demande combustible para mantener la velocidad tampoco sería capaz de responder con soltura a los requerimiento del acelerador.
  • En segunda, lo apropiado. Las revoluciones del motor están en la zona buena, donde podemos encontrar par motor suficiente como para generar empuje y acometer una aceleración o mantener la marcha.

Y digamos que todo esto sería llaneando, porque si nos encontramos en una pendiente ascendente tendremos que alargar los cambios de marcha buscando un poco de vidilla, para que al cambiar tengamos mucha fuerza disponible. En cambio, si vamos cuesta abajo o bien justo cuando vamos a coronar una cuesta a la que le sigue un descenso, podemos adelantar el cambio de marcha y aprovechar la inercia. Hay que adaptar la conducción a cada situación concreta.

Toyota Avensis 2015

Lo mejor de todo es que aunque suene tan aparatoso rápidamente nos acostumbramos a hacer las cosas cuando nos damos cuenta que son mejores que la manera que utilizábamos hasta ahora, así que una vez aprendido será fácil seguir conduciendo de manera respetuosa con el acelerador y responsable con la entrega del motor. Y si aún no os hemos convencido, la siguiente cadena quizá os haga plantearos las cosas:

Más revoluciones - más detonaciones - más desgaste mecánico - mayor generación de calor - más consumo - más estrés al volante

Con la elección correcta del momento en el que jugar con la palanca de cambios conseguiremos que nuestro coche funcione mejor durante más tiempo, la mecánica sufrirá menos y tendremos que hacer menos visitas tanto al taller como a la gasolinera.

Fotos | Toyota

En Espacio Toyota

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