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Estas recomendaciones harán que conduzcas más seguro al amanecer y atardecer en invierno

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Al amanecer en invierno es posiblemente uno de los momentos más delicados para conducir. El frío de la noche ha enfriado el aire y la carretera está en el momento más frío del día. Comienza a haber luz que puede dar una falsa seguridad a los conductores, a lo que se suman los deslumbramientos de los primeros rayos del sol si está despejado.

Es más que recomendable poner en práctica algunas pautas de prevención y seguridad para conducir durante el amanecer. Las primeras deben ser para hacer frente al asfalto frío, muy probablemente húmedo e incluso helado que nos encontraremos en las mañanas de invierno.

El frío reduce el agarre

Cuanto más frío hace menos adherencia se consigue por varias razones. La goma de los neumáticos, a no ser que sean neumáticos de invierno, se endurece con el frío y le cuesta más deformarse para copiar el asfalto, los tacos de la banda de rodadura están más rígidos y por debajo de 0 grados las prestaciones de un neumático de verano, el que lleva la mayoría de los coches en nuestro país, son notablemente inferiores.

Otro factor es que no hace falta que llueva para encontrar hielo en la carretera. La humedad del ambiente se condensa durante las noches frías de invierno y se acaba depositando en el suelo. Éste se humedece y se vuelve resbaladizo. Si las temperaturas caen mucho, esta humedad se congela, con lo que el asfalto acaba teniendo una finísima capa de hielo que reduce aún más el agarre. Incluso los peatones deben tener cuidado al cruzar, ya que en el asfalto, que es más poroso que los baldosines de las aceras, se concentra más humedad y más hielo.

Auris

Se desliza antes y durante más tiempo

Moderar la velocidad es esencial en carreteras frías, porque el coche agarra sin transmitir peligro, hasta que comienza a deslizar. En asfalto seco y caliente los neumáticos aguantan mucho y el coche balancea antes de deslizar, pero en carreteras húmedas y frías el coche desliza sin apenas balancear cogiendo por sorpresa al conductor. En asfalto seco los neumáticos recuperan el agarre muy rápidamente, pero en asfalto muy frío cuesta mucho recuperar la adherencia si la inercia del coche es importante. Por eso es tan importante reducir la velocidad, para asegurar el agarre y recuperarlo cuanto antes en caso de deslizamiento.

El control de estabilidad es un gran aliado al amanecer en invierno.

Los coches con sistemas control de estabilidad son mucho más seguros en estas condiciones, porque comienzan a corregir la trayectoria casi antes de que el conductor se percate del deslizamiento, ya que no se producen chirridos de los neumáticos en asfalto húmedo y muy frío.

Hay que tener especial cuidado con las carreteras poco transitadas, ya que esa fina capa de hielo no ha sido rota y deshecha por la pisada de otros vehículos. En carreteras de dos o más carriles, hay que evitar circular por los carriles menos transitados porque estarán más helados. Pon atención al estado del asfalto y busca siempre la zona más pisada por otros vehículos y más seca.

Ojo en las curvas a la derecha

En carreteras secundarias hay que tener cuidado con las zonas sombrías donde da poco la luz, porque el hielo puede durar todo el día. Pon especial atención en las curvas a la derecha, en las que es más probable encontrar hielo, ya que el peralte de la calzada hace que la humedad se concentre en el lado interior de la curva.

Hay luz, pero se ve poco

Al amanecer cuando la luz empieza a hacer aparición, empezamos a sentirnos a gusto porque aumenta nuestra visibilidad, pero el nivel de luminosidad puede no ser aún suficiente para diferenciar vehículos oscuros sin las luces encendidas, sobre todo en cruces de carretera, o al adelantar en carreteras de doble sentido. Las brumas y nieblas son más persistentes en los meses más fríos.

Usa las luces de cruce hasta que sea plenamente de día. En viajes por carretera y autopista úsalas incluso de día. Si tienes un sistema de encendido de luces automático, durante el invierno pon el sistema en el modo más sensible, para que se enciendan las luces de cruce a la menor bajada de luz.

El sol de frente al amanecer y atardecer

Al amanecer y el atardecer, o como dice la DGT, en las horas crepusculares, el sol está bajo y es fácil que nos moleste e incluso nos deslumbre, conduciendo al este por la mañana y al oeste por la tarde. De hecho, en invierno hay más probabilidades de que el sol nos deslumbre porque el amanecer y el atardecer pilla a más conductores en la carretera en las horas punta. A veces es el reflejo del sol en el asfalto húmedo el que molesta o incluso en las lunas de los coches cercanos.

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Las recomendaciones cuando nos vemos deslumbrados son conocidas, siendo la más importante reducir la velocidad sin frenar de golpe. Si tenemos un tramo largo por recorrer por delante y con el sol muy de frente, es aconsejable parar 5 minutos y esperar que la situación del sol cambie. Cuando conducimos hacia el sol hay que extremar la precaución y comprobar dos veces en los cruces de carreteras y en ciudad en los semáforos y cruces por los posibles peatones.

Además de la reducción de la velocidad, es recomendable conectar las luces de cruce cuando el sol está bajo y no sólo confiar en las luces diurnas. La razón es porque las luces de cruce encienden también los pilotos traseros y si estás deslumbrado por el sol, estos pilotos traseros te permiten ver mejor los coches que circulan por delante y diferenciar a qué distancia están.

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