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El tiempo de reacción y la seguridad en el coche

Tiempo de reacción


El tiempo de reacción es uno de esos parámetros que definen la diferencia entre evitar un obstáculo, y sufrir una colisión. Siendo más rigurosos, es el tiempo que tardamos en detectar un estímulo y actuar sobre los mandos del coche, y eso puede ser desde detectar un ciervo cruzando la carretera hasta ver un gran charco delante nuestra, que significaría que aumentan las probabilidades de experimentar aquaplaning.

El tiempo de reacción es importante porque cuanto más alto sea, más posibilidades tenemos de sufrir un incidente, pero casi es más importante la distancia de reacción, que está relacionada directamente con la velocidad a la que circulamos. A mayor velocidad, si el tiempo de reacción es medianamente estable, más distancia recorreremos hasta que, en efecto, actuemos. Esto nos da una idea muy clara de la relación entre velocidad y seguridad vial.

La tesis de los que defienden que los limites de velocidad altos implican mayor riesgo al volante es correcta desde el punto de vista de la distancia de reacción. A su vez, depende del tiempo de reacción y es muy importante controlar si somos capaces de reaccionar a estímulos lo más rápidamente posible. Como bien intuis, es un tema complejo y que tiene muchos matices.

Distancia de reacción no es lo mismo que distancia de detención

Nos queda una parte del problema, que es la de que, una vez reaccionamos, debemos detener el vehículo (o realizar la acción que sea). Ahora tenemos dos distancias en las que estamos “vendidos”, o dicho de otro modo, un recorrido en el que estamos tratando de evitar una colisión, por ejemplo. Si tardamos 3 décimas de segundo en apretar el freno y circulamos a 120 km/h, habremos recorrido 10 metros “sin hacer nada”. Una vez recorridos esos metros empezamos a frenar.

Nos queda claro entonces que si no estamos muy concentrados, si no vamos atentos o si vamos adormilados, nuestros tiempos de reacción aumentarán progresivamente, y por tanto aumentarán los metros recorridos en ese estado tan curioso de “no podemos hacer absolutamente nada más que avanzar”. Esto es lo que debería hacer pensar a las personas que conducen. Se puede uno entrenar para mejorar el tiempo de reacción, pero el tiempo será mínimo solo si vamos bien concentrados en la tarea y minimizamos las distracciones.

Existe un experimento (muchos en realidad) para medir el tiempo de reacción. Para mi este de la BBC es muy interesante y permite sacar conclusiones, además de poder entrenar un poco el tiempo de reacción. No obstante también hay ejercicios que podemos hacer en casa, con amigos y que nos ayudan a mejorar la coordinación y a bajar esos tiempos de reacción, pero es algo que lleva tiempo. Lo que es seguro es que el alcohol dispara los tiempos de reacción, igual que el sueño, hablar por teléfono, ir pensando en las musarañas, o discutiendo con un pasajero.

La práctica mejora el tiempo de reacción

El hecho de que no hayas podido dormir a las ovejas de la herramienta anterior lo suficientemente rápido, no significa que tu tiempo de reacción al volante sea malo. De hecho, dependiendo de las tareas que hagamos más habitualmente así tendremos entrenado el “sentido” correspondiente. Por ejemplo, un profesional del tenis de mesa reaccionará como el rayo en la mesa, pero puede que reaccione lento ante algo diferente. Los movimientos y situaciones entrenadas nos llevan a tiempos de reacción menores.

El ejemplo extremo está en la Fórmula 1. Los pilotos se entrenan durante interminables horas para interiorizar reacciones, grabar a fuego en su subconsciente cómo debe reaccionar su cuerpo cuando se detecta el estímulo en cuestión. Así, sin más. Ellos pueden reaccionar a un subviraje inesperado de forma automática, sin tener que ser conscientes de lo que deben hacer. A nosotros mismos nos puede pasar. Cuando decimos “no se cómo salvé la situación”, hemos actuado de forma automática, minimizando el tiempo de reacción y por consiguiente la distancia de reacción.

La relación del tiempo de reacción con la seguridad al volante está clara, y para ayudar a las personas a que no se supere un tiempo de reacción que se considere crítico, existen cada vez más sistemas de seguridad activa que realizan ciertas funciones de cara a evitar accidentes. Sistemas que nos avisan, que nos ayudan a frenar más fuerte, todos van enfocados a tratar de hacer mínima la distancia que recorremos antes de evitar un incidente.

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