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'Diga treinta y tres': estos son los síntomas más evidentes de que debes pasar por el taller

'Diga treinta y tres': estos son los síntomas más evidentes de que debes pasar por el taller
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Nuestro coche es una máquina, eso nadie lo niega, pero como máquina es capaz de transmitirnos sensaciones: la placentera de la conducción, la adrenalina, la sensación de libertad... Y de la misma manera que nos transmite sensaciones, es capaz de hacernos saber cuándo algo no va del todo bien.

¿Qué síntomas nos ofrece el coche para saber que algo va mal? ¿Puede saber uno qué le pasa al motor viendo el humo de escape? ¿Por el olor? Y si el coche arranca a duras penas, ¿qué puede ser? Te lo contamos ahora mismo.

Humo de color extraño

El color del humo de escape puede ser un indicador muy claro de que la combustión no está funcionando correctamente. Dependiendo del color que observemos, sabremos que algo va mal, o que es algo transitorio. De hecho, si el humo es blanco podría tratarse de vapor de agua procedente de la condensación, que al calentarse toda la zona de escape pasa a estado de vapor y sale por el escape mezclado con los humos.

Si es por agua, durará poco tiempo y luego el color del humo volverá a la normalidad. Si no se va y es denso, hay que pasar por el taller porque podemos estar quemando otro líquido, como el refrigerante (y sin refrigerante...).

Si hablamos de humo de otros colores, la cosa cambia. Si es azul, es un signo inequívoco de que el coche consume aceite de motor en una proporción superior a la normal. Entendámonos, un coche diésel o gasolina no consume aceite para funcionar: no hablamos de un motor de dos tiempos. Sí se consume aceite, un porcentaje muy pequeño, pero como consecuencia de la combustión, y en condiciones normales ni siquiera influye en el nivel de aceite. Si sale por el escape "quemado", notaremos varias cosas: el color azul persistente, el olor, y que a medio plazo el nivel de aceite merma.

Otro caso es que el humo sea gris (pero hablamos de un gris persistente, denso, que se note perfectamente), y en ese caso las causas pueden ser muy variadas, por lo que es recomendable consultarlo en taller. El caso más notable (por lo que se nota) es el del humo negro. Esto se ve a la legua y seguro que has visto a más de tres este mes con exceso de humos, y suele estar provocado por suciedad en algún filtro, válvula... Se consume más combustible del habitual, y además es altamente contaminante.

Chirrido en los frenos

Frenos

Los frenos son otro sistema que nos avisa sin dudas de que algo va mal. El caso más habitual por el que los frenos nos avisan es el desgaste propio del uso. Si las pastillas de freno se gastan antes de que podamos comprobar su estado, podemos notar muchas cosas: desde pérdida de capacidad de frenado, hasta un chirrido que empieza suave, pero que puede convertirse en un martirio. Con los frenos no hay que andarse con medias tintas: si notas algo, míralo. El chirrido podría estar causado por un grano de arena pequeñísimo, pero también por desgaste anormal.

Para saber todo lo que te puede decir el freno ante un problema, no dejes de consultar el artículo detallado que publicamos hace unos meses.

El coche arranca mal, ratea, parece falto de potencia

En primer lugar, los fallos de arranque tienen varias causas posibles, y aquí hablamos de "dar contacto". Giramos la llave y el motor no arranca, agonizando. También puede suceder que notemos cómo el coche arranca, pero parece a medio gas, cansado, con un ralentí irregular, y entonces se abre el abanico de posibilidades:

  • Una manguera de vacío suelta o rota.
  • La válvula de control de ralentí.
  • Un fallo en la batería, provocado por el desgaste, condiciones de temperatura muy bajas...
  • El alternador no cargó del todo la batería y no nos llega la energía almacenada para encender el coche.
  • Bujías al final de su ciclo de vida.
  • Suciedad y falta de engrase en el motor de arranque.

Si está relacionado con la válvula EGR (en coches diésel), lo que podemos notar al arrancar el coche es: arranque extraño, tirones (y más en frío, claro), mayor consumo de combustible sin razón aparente, ahogo del motor, exceso de humos (pero a lo mejor es otra cosa, como vimos arriba), falta de potencia, desde lo más leve a lo más aparente (como si el coche se quedase con la mitad de caballería). En ese caso puede haber dos posibilidades: limpiar la válvula (solución suave), o cambiarla (la solución cara).

Coges un badén y tu coche bota, y bota, y bota...

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Lo más seguro es que tengas los amortiguadores pidiendo clemencia por la mala vida que les has dado... o porque están desgastados, o defectuosos. Te recomendamos encarecidamente que repases todo sobre los amortiguadores, para saber cómo se han de comportar y cómo se comprueba si están "sanos", pero básicamente lo que sucede es que los amortiguadores ya no son capaces de absorber con eficacia las irregularidades del terreno, y también significa que coges ese badén a una velocidad excesiva. Replantéate reducir aun más la marcha ante ellos.

En Espacio Toyota:

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