La versión de producción del Skoda Yeti, presentada en el Salón de Ginebra, muestra un nuevo tipo de SUV, pensado principalmente para la ciudad (ironías del segmento), con los genes de la marca checa como principal característica de su diseño.
Se trata de un vehículo de 4,2 metros de largo, con cinco puertas y una posición de conducción elevada para aportar una mayor sensación de seguridad al conductor. Lo que se ha buscado en el Skoda Yeti es hacer un automóvil versátil sin dejar de lado el tamaño y la habitabilidad.
Su frontal presenta un robusto diseño, con unos grupos ópticos de gran tamaño y la parrilla característica de la marca. El lateral apunta a unas líneas simplistas, sin concesiones a florituras, buscando dar más empaque al conjunto y aumentar su robustez. Las llantas de 17 pulgadas ayudan a este cometido.
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