Este coche llama la atención. No es un turismo exactamente, parece una furgonetilla, pero es que vale para los dos propósitos. El Škoda Roomster es un modelo que no se ve apenas, con un objetivo de ventas muy modesto, porque es bastante incomprendido en el mercado. No todo es el exterior, la belleza está en el interior.
Debo reconocer que esperaba un coche más espartano, teniendo en cuenta lo que cuesta (desde 12.750 euros), pero la mano del grupo VAG se nota bastante respecto a coches de factura y segmento similares. Es algo más que un simple medio de transporte, es un medio de transporte bastante versátil.
Este modelo va por su primera generación tras un conveniente lavado de cara. Si nos olvidamos de su procedencia checa, le cambiamos los escudos por Volkswagen y da el pego. Tiene espíritu checo, pero es un alemán infiltrado que se ha dejado un poblado bigote en tierra de franceses, italianos y asiáticos.
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