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PSA Peugeot Citroën

Las famosas agencias de rating o de calificación crediticia también atacan a las marcas de coches. Por ejemplo, Fiat, Renault y PSA Peugeot Citroën tienen calificación crediticia de “bono basura”, aunque a distintos niveles. Fitch ha puesto esta semana a PSA una nota BB-, por debajo de Fiat (BB) y Renault (BB+).

¿Qué significa todo esto? Que según Fitch, es más difícil que paguen sus deudas y que su modelo de negocio sea sostenible. Para hacer algo de caja, PSA ha vendido a la Renfe rusa el 75% de la división de camiones de Gefco, un proveedor logístico. A cambio se llevan 900 millones de euros… que tarde o temprano van a gastarse otra vez.

Solo en el primer trimestre del año, PSA ha perdido 819 millones de euros. Cómo será la situación que el presidente de Francia, François Hollande, ya no piensa que los despidos y el cierre de una fábrica en su país sean “inaceptables”, ahora dice que son “inevitables”. Si PSA no mejora su situación a largo plazo, está amenazada su existencia.

El conjunto empresarial francés es demasiado dependiente del mercado europeo, que está cayendo por el retroceso de los mercados del sur y por el estancamiento/caída de los robustos mercados de Reino Unido, Alemania o Francia. Si encima los inversores son espantados por las agencias, peor se pone el panorama. Francia no está como para rescatarles, ¿o sí?

En Motorpasión | Francia piensa en cómo ayudar a su industria, pero sin ayudas a la compra, PSA Peugeot Citroën tiene por delante un año muy duro

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