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Una vez más realizamos con éxito la transfusión de sangre desde VidaExtra hasta Motorpasión con el único y loable objetivo de zambullirnos en la historia de los videojuegos de coches míticos. Aquellos juegos que de algún modo merecen ser vueltos a jugar. Ya sea por lo mítico, por lo que cambiaron el panorama o por que son obras maestras que siguen proporcionando diversión en cantidades inhumanas.

La semana pasada acabamos hablando del que muchos consideran el gran juego de coches por excelencia, aunque ya vaya por su quinta versión ninguna otra ha tenido el mismo impacto que el Gran Turismo original. Hoy, en la última entrega de esta serie de posts, vamos a desviarnos un poquitín del camino para homenajear a esos juegos de carreras que se salen de la norma. Sí, son carreras, premian al que llega primero, pero no se basan exclusivamente en correr más e incluso algunos no tienen ni coches.

Hablo de cinco juegos muy especiales. Alguno ha salido hace poco, otros vienen de los noventa, algunos premian los choques y el destrozar el coche, otros apuestan por destruir el escenario… Una buena dosis de arcade puro y duro, ¿os apuntáis?

F-Zero (1990) – Nintendo EAD

Empezaba la década de los años noventa y muchos tenían en su casa a un “cerebro de la bestia“. Vamos, una Super Nintendo, recién sacadita de su caja y dispuesta a entregar los gráficos más coloristas del momento (se publicitaba su única capacidad para mostrar miles de colores). Era el momento de que los fans de la velocidad alucinasen con F-Zero y su uso extensivo y espectacular del Modo 7.

Un sistema que permitía a la consola de Nintendo generar una falsa sensación de profundidad 3D (pensad que todos los juegos del momento eran en dos dimensiones), escalar sprites para dar la sensación de que se acercaban a la cámara y además, hacerlo de un modo sumamente fluido.

Decir F-Zero era decir partidas infinitas y divertidísimas a bordo de vehículos futuristas que flotaban sobre el aire y que se movían a velocidades endiabladas. ¡Qué reflejos había que tener para jugar a aquello! Maldita sea, podías morir en un visto y no visto, salirte de la pista, perder velocidad… pero daba igual, el control era tan preciso y estaba tan bien balanceado y diseñado que tras una partida seguía otra y otra y otra…

F-Zero fue el primer juego de una saga que se prolongó hasta el 2004 aunque, tristemente, se fue perdiendo la calidad por el camino. Muchos son los rumores que apuntan a una nueva versión pero, de momento, no hay nada confirmado.

Wipeout (1995) – Psygnosis

Seguro que muchos han sentido un escalofrío al sentir ese nombre. Wipeout nos remite directamente al año 1995 cuando la PlayStation original era todavía un bebé. Estábamos acostumbrados (hablo de las consolas) a juegos con música midi, en dos dimensiones y con una sensación de velocidad que ahora hace reír a muchos. Y de repente llegó Wipeout.

Sólo os diré que la primera vez que lo probé me dio hasta vértigo. Gráficos en 3D detallados, llenos de subidas, bajadas, trazados imposibles y circulando a una velocidad nunca antes vista. Era una gozada.

Vehículos voladores que dejaban una estela tras de sí, power ups, un control adictivo como el que más, un aspecto visual cuidadísimo, moderno y que bebía de las últimas tendencias del diseño gráfico más extremo y sobre todo, una banda sonora que quitaba el hipo. La calidad CD de la PlayStation original al servicio de diversos tracks de música dance que han llegado a ser míticos para muchos aficionados.

Ahora mismo tenéis una versión llamada Wipeout HD disponible para descargar en vuestras PS3 y que recupera el sabor del original pero a 1080p de definición. Fue una de mis primeras compras en la PStore, si os gustó el original este no os lo podéis perder.

Midnight Club: Street Racing (2000) – Rockstar Games

A principios de la pasada década una película hizo muchísimo daño. The Fast and the Furious (A todo gas, según las brillantes mentes de los que ponen títulos en España) popularizaba una nueva moda por el tuning y los coches más extremos.

Pintar a los coches de colores rarísimos, meterles leds hasta en las alfombrillas, ruedas enormes y modificaciones extremas, todo valía. Y por supuesto muchos videojuegos de carreras se nutrieron de esa moda. Puede que penséis en los títulos más canis de la saga Need for Speed, pero hoy toca hablar de Midnight Club: Street Racing.

Un auténtico juegas que los señores de Angel Studios, luego Rockstar San Diego, se sacaron de la chistera. Llamó la atención por sus detallados gráficos y por que fue de los primeros en proponernos recorrer una ciudad entera libremente.

El juego original disponía de dos grandísimos escenarios, Nueva York y Londres, en los que se habían recreado los monumentos más destacables y las zonas más míticas. Empezábamos con un coche muy lento y poco a poco, a medida que ganábamos carreras, podíamos ir modificándolo y aumentando su velocidad y apariencia. El objetivo final era vencer a un piloto misterioso (que resultaba ser una mujer) considerado por todos como el mejor del mundo.

La franquicia lleva unos años parada pero a nadie le extrañaría que volviese por sus fueros. Midnight Club: Street Racing fue una auténtica fiebre en los albores de PlayStation 2 y seguro que Rockstar tiene todavía mucho que decir.

Burnout (2001) – Criterion Games

Cuando todo el mundo se preocupaba por las carreras y la velocidad, los chicos de Criterion decidieron dar un paso más allá. Los choques. ¿Qué ocurre cuando un deportivo se revienta a 180Km/h contra otro que viene de frente? Sí, un caso evidente de Dolorpasion y llegó Burnout para resolver las dudas.

El juego premiaba el chocar contra otros coches y así ganar turbo para escalar posiciones. Pero la anécdota se convirtió en la base de la diversión ya que esos choques, recreados al extremo detalle y repetidos a cámara lenta, nos dejaron tan alucinados que sólo jugábamos para reventar a un rival de la manera más catre.

En Criterion se dieron cuenta y en sucesivas entregas potenciaron todavía más este aspecto. Pruebas delirantes, volar sobre un campo de coches, reventarse a determinada velocidad, provocar la máxima destrucción posible… sí, todo eso es Burnout y aunque apuntemos al año 2001 como fecha en la que se inició todo, fue récord de ventas en el momento, permitidme recomendar la última entrega.

Llegó en 2008 bajo el nombre de Burnout Paradise para Xbox 360, PC y PS3. Proponía, por primera vez en la franquicia, la conducción libre por una ciudad ficticia llamada Paradise City y, en resumen, era la leche. Un apartado gráfico brutal, una jugabilidad endiablada, unos choques detalladísimos y una banda sonora coronada por los Guns N’Roses. ¿Qué más se puede pedir?

Pues actualizaciones constantes y también las tenemos. El juego se ha ido actualizando sin parar desde su estreno y hasta se puede conseguir jugar con el DeLorean de Regreso al Futuro. Hace poco lo vi en una popular cadena de tiendas a 9 euros. Si lo veis a ese precio, ni lo dudéis. Yo sigo jugando y decir eso de un juego que ya tiene 3 años, es decir mucho.

Split / Second (2010) – Disney

Y quiero acabar con un juego actual, uno moderno, que si bien en nuestro país no ha dado mucho de qué hablar, sí ha sido un exitazo en los Estados Unidos y merece la pena que probéis. Split / Second, de los chicos de Black Rock Studio y publicado por Disney, proponía sumergir al jugador en una auténtica locura audiovisual.

Imaginad un programa de televisión en el que varios conductores de deportivos se juegan la vida e intentan putearse los unos a los otros para quitarse de en medio. Sí, hasta ahí nada nuevo. Ahora imaginad que la manera de putearse no se basa en lanzar lásers, bombas o cualquier otra cosa “típica”, no. Todo gira en destruir el escenario en tiempo real y a nuestro paso.

Pero a lo loco. Que un avión aterrice y se estampe, que se desmorone un edificio entero a nuestro paso, que exploten bidones de gasolina destruyendo la carretera, que una bola de demolición se rompa y empiece a rodar por la carretera destruyendo nuestro camino y obligándonos a coger otro… cualquier cosa loca, explosiva y espectacular puede suceder ante nosotros.

A todo eso hay que sumarle, por supuesto, un apartado gráfico sensacional, una jugabilidad a prueba de bombas y un multiplayer lleno de desafíos. Lo bueno de este Split / Second es que tenéis una demo disponible para Xbox 360 y PS3 que os permitirá probarlo antes y decidir si os gusta la propuesta o no.

Yo os digo que si bien la carrera empieza siendo normal, al cabo de bien poquito empezamos a comprender que algo falla. Cuando el primer edificio se derrumba ante nosotros dejando el camino repleto de escombros ardiendo, polvo, socavones en la carretera y nos obliga a reaccionar rápido, tomar otro camino (que misteriosamente se abre por causa del desastre) e intentar no perder la posición en la carrera, constatamos que la fiesta va a ser grande. Y no nos equivocamos.

Os diré que este juego lo he llegado a ver por 15 euros, en su versión para PC, y por 19 y algo para Xbox 360 y PS3. También vieron la luz versiones para PSP y para iPhone pero está claro que como las tres mayores (PC, PS3 y Xbox 360) ninguna.

Epílogo

Aquí cerramos esta serie de posts dedicados a repasar a algunos de los juegos de coches más míticos que han visto la luz. Sí, ya se que no han cabido todos y es que si tuviésemos que hablar de los títulos que nos han marcado esta sección sería eterna.

Nos vuelve locos el encanto naïf de Pole Position, la revolución del Need for Speed original se marcó a fuego en nuestra la piel, Gran Turismo nos ahogó plácidamente entre sus infinitas opciones y su realismo gráfico y, por supuesto, disfrutamos como enanos con las naves gravitacionales de Wipeout y sus circuitos imposibles. Sí, todos hemos quemado horas y horas de nuestra vida delante de un monitor o una televisión disfrutando de carreteras y circuitos virtuales.

Algunos pensarán que podíamos haberlas dedicado a hacer cosas de más provecho pero, ¿nos lo hubiésemos pasado tan bien? Yo no me arrepiento y si miráis hacia el futuro la cosa se pone mucho mejor.

Disfrutaremos juntos de mejores apartados gráficos, de periféricos mucho más realistas, de efectos de profundidad 3D, de sistemas de sonido envolventes, de volantes extremadamente sensibles, de circuitos reales portados al mundo virtual, de climatología, de motores de físicas realistas en extremo… y lo haremos aquí, en Motorpasion y en VidaExtra.

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