
Cuando probé el Mercedes-Benz SLS AMG, se me ocurrió ir a un McAuto en él. Y cuando intentaba hacer mi pedido por la ventanilla, me di cuenta de que no era precisamente el coche más apropiado para ese cometido. Así que lo dejé en el parking, y me fui a comer el McMenú dentro mientras miraba el precioso coche a través de la ventana.
Pero hay otros coches que tampoco son apropiados para tomar un McMenú, sobre todo si se trata de tomarlo en marcha mientras otro conduce. ¿Recordáis aquel coche que puso más arrugas de las habituales en la cara de Jeremy Clarkson? Si, estamos hablando del Ariel Atom.
El prestacional bilplaza carece de protección aerodinámica, por lo que montar en él sin casco es una maniobra peligrosa. Si a esto le unimos que es más rápido que la mayoría de superdeportivos del mercado, y que sus aceleraciones y frenadas pueden llegar a hacerte perder el sentido, es fácil imaginarse de que clase de coche hablamos.











